Por Jorge Balduino
Existe una pregunta constante sobre las intervenciones que hacemos en las empresas que se refiere a identificar las diferencias entre Consultoría e Intervención, estos dos ejercicios tienen que ver con el desarrollo de la participación de profesionistas especializados en áreas particulares de alguna empresa con el objetivo de generar procesos mucho más eficientes para su operación; ambas modalidades de intervención persiguen al menos una de las 3 finalidades que conllevan estas relaciones de inserción en la empresa que son: Crear, Mejorar o Corregir.
El intervenir para Crear un procedimiento o, en el caso de nuestra asignatura, una imagen que sea la cara de la identidad misma de la empresa en caso de no existir; Mejorar, es el hecho de potenciar los resultados que en si ya se obtienen de algún proceso o de algún proyecto ya establecido y Corregir es el hecho de eliminar los errores que existan en lo referente a la imagen, programas, procedimientos o algún elemento mismo de la organización que esté mermando los resultados de la empresa cliente.
Sin embargo, la diferencia específica entre el proceso de consultoría y la participación de un asesor en una organización radica principalmente en su modalidad o procedimiento; la consultoría requiere de una serie de pasos para alcanzar a ser efectiva, estos pasos incluyen tener una perspectiva de la empresa cliente desde un punto de vista externo y previo a la intervención, esto nos ayudará a conocer cuales son las percepciones simples que los públicos externos tienen de nuestro cliente y cuales son los canales que sirvieron para que estas se conformaran; de igual forma es necesario desarrollar un análisis situacional del sector y de la empresa misma con base en la información obtenida de las fuentes secundarias de datos. Ya que el consultor cuenta con una semblanza y percepciones externas de la empresa es importante que se desarrolle la etapa de pre-Diagnóstico de la empresa cliente, esta etapa requiere de que previamente se hayan establecido contactos y relaciones “empáticas” entre el cliente y el consultor con vista en generar canales francos de comunicación, confianza y transparencia en el flujo de los datos, opiniones, historia, antecedentes e información general de la empresa. En la etapa del pre-Diagnóstico, la empresa cliente y el consultor tienen un diálogo o charla en donde se plantean las áreas de oportunidad de mejora de la empresa, con base en la perspectiva del “líder del proyecto” quien es la persona, por parte de la empresa cliente, con la que el consultor tendrá la mayor relación durante el proceso de intervención; este ejercicio solo se realiza a manera de entrevista y de manera verbal, para el consultor esta etapa informativa le servirá para orientar sus estrategias de intervención en las áreas señaladas por el cliente, sin embargo, no debe olvidar el consultor que este proceso es solo un ejercicio de pre-Diagnóstico y no tiene una fundamentación de campo como para dar por hecho que la información es 100% exacta, confiable y objetiva.
La información generada en la etapa de pre-Diagnóstico es muy útil para un consultor ya que sirve para orientar el diseño de la intervención hacia las áreas identificadas por el líder del proyecto como áreas de mejora, sin embargo no es información suficiente para que se pueda tomar decisiones sobre las estrategias a desarrollar e implantar en la empresa para hacer que esta mejora se alcance, para esto es necesario llevar a cabo la etapa del Diagnóstico.
El Diagnóstico organizacional se desarrolla con la firme intención de realizar una investigación de campo, directa y en muchas ocasiones interna en la empresa y sus públicos; esta etapa requiere del diseño de herramientas que nos permitan conocer de manera confiable la situación de la empresa en las dimensiones que sean necesarias para el objetivo de mejora de la intervención. Las herramientas del diagnóstico deberán ser diseñadas con base en algunas premisas fundamentales como la participación democrática y objetiva de los públicos de la empresa ya sean internos, externos y/o mixtos. Ya que se haya obtenido la información del Diagnóstico, y solo así, el consultor tiene bases y fundamentos reales para poder proceder al diseño de las estrategias a proponer para ser implantadas en la empresa en la búsqueda de la mejora de la misma.
La asesoría, por el contrario, no utiliza un proceso de Diagnóstico directo con la empresa y se basa puramente en una etapa de investigación preliminar y pre-Diagnóstico para poder ofrecer las alternativas de solución que el cliente tendría que implantar para lograr sus objetivos. Básicamente un asesor es una persona experta en la práctica profesional que ofrece sus conocimientos y experiencias a manera de “consejo” a las empresas para que estas mejoren sus procesos internos o alcancen sus objetivos estratégicos. Existen grandes ventajas con esta modalidad de intervención ya que no es un procedimiento invasivo para la empresa y se sustenta en experiencias probadas por el mismo asesor, sin embargo no necesariamente dejarán un autoaprendizaje en la empresa que le permita desarrollar por si mismas fortalezas en la operación.
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